Siendo crítica, quiero tratar un tema que ha echo saltar todas las alarmas ya que muchas de las grandes superficies han declarado la guerra al aceite de Palma, como bien señala el periódico Hoy.es en una de sus noticias: http://www.hoy.es/sociedad/201704/04/grandes-superficies-declaran-guerra-20170404001953-v.html#ns_campaign=rrss-hoy&ns_mchannel=hoy-es&ns_source=fb&ns_linkname=sociedad_8
Éste es el aceite vegetal más utilizado del mundo, contando en colaboración con instituciones como Alcampo, DÍA, Eroski o Mercadona pero si nos informamos de lo perjudicial que es para la salud nos haría replantearnos muchas cosas por lo que me parece moralmente correcto que las grandes empresas esten tratando de tomar conciencia con este tema, en primer lugar empezando por nuestra alimentación, ya que en la mayoría de ocasiones no tenemos conocimiento real de lo que estamos comiendo.
Dicho aceite tiene su origen en África occidental y es una planta la cual tiene beneficios ya que es rica en vitaminas A y E y actúa como antioxidante, pero los problemas llegan cuando dicho aceite es refinado ya que pierde sus propiedades naturales.
Es a través de la proteína CD36 (transportador de grasa) la que puede ayudar a provocar que las células cancerígenas produzcan metástasis y también es perjudicial su consumo ya que provoca diversas enfermedades aparte del cáncer, señalando así también la diabetes, la obesidad y problemas cardiovasculares.
Se añade a los alimentos para abaratar el producto sin pensar en las consecuencias que este puede provocar en la sociedad por el simple echo de conseguir producir mucho a cambio de muy poco dinero.
Esto me parece un acto cruel y vergonzoso, ya que la salud es lo más importante y son las mismas marcas blancas las que proporcionan este tipo de aceite en las instituciones, ya que se usa tanto en alimentos como en productos de cosmética.
También debo destacar que grandes marcas conocidas las cuales hacen uso de este aceite en sus productos como son Colgate, en la pasta de dientes, Nestlé en crema de cacao o incluso Kelloggs en cereales.
Dichas marcas encubren la explotación infantil aprovechando un trabajo forzado de éstos y promoviendo una violación en los derechos humanos.
Por lo tanto en conclusión todo esto nos hace una vez más plantearnos que todo lo mueve el dinero y que no importa si algo es bueno o no para nuestra salud porque el dinero y el poder llevan a realizar estas negligencias con las personas.
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